Digno de una pelicula de terror, la situación que enfrentó un infante de escasos seis años, en una escuela de la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Una de las ciudades más importantes del país, ahora da la nota, en sentido negativo, al verificarse un evento escolar por demás extraño.
Desde luego, que los niños deben cumplir sus obligaciones escolares, entre ellas, hacer la tarea, sin embargo, encerrar a un niño, como castigo ejemplar, es un abuso, del cual debe de investigar de oficio la COMISION ESTATAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, independientemente de las responsabilidades penales, en las que incurrió la maestra titular, asi como el director del plantel.
Hubiera sido suficiente, una simple llamda de atención, o restarle puntos en su calificación, pero un encierro, no es una medida correcta para un castigo.
En la escuela se va a estudiar y a tomar instrucción de diversos temas, no es un centro de reclusión, ni cárcel, ni nada que se le parezca.
Esta situación es inaudita, inexplicable y reprobable.
Sin embargo, no es menor el hecho de que un niño de seis años no llege a su casa y que hasta cerca de las once de la noche lo encuentren dentro de las instalaciones de la escuela.
Por donde se le vea, existe negligencia y falta de atención, es importante en este caso, la presencia del sistema DIF NUEVO LEON, para que lleve a cabo una investigación de manera paralela y saber de quien fue el descuido y demostrar las condiones en las que el niño se desarrolla en su entorno familiar.
No me quiero imaginar, los pensamiento de una criatura indefensa, sin haber comido y estar a la deriva por largas horas.
Por último no perdamos de vista, las declaraciones internacionales en favor de los niños, y todos los acuerdos y legislaciones que existen en nuestro país respecto a la proteccón y cuidado de los menores.
Saludos Cordiales
Mario Longoria




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